Desde que fui padre he reconectado profundamente con el juego y la pureza. Ha sido un regalo de la vida tener esta oportunidad de echarme al suelo y estar ahí, sin más pretensión que la presencia. De hecho, sigo aprovechando cualquier conexión intergeneracional con cualquier otra edad para eso, para jugar sin más, sin motivo, sin justificar, sin razón, porque sí.
Me gusta mucho esa idea. Porque sí.
Son conceptos que entendí más tarde, con el yoga Risa, donde practicamos lo de reír sin motivo, porque sale desde dentro y todo eso. Pregúntame si quieres saber más. Hohó-hahá!
Luego están los metaparadigmas enfermeros, la visión de generar salud como algo natural que hacemos y podemos aprender, entrenar y practicar para la vida... y las intervenciones propiamente enfermeras como la presencia, la escucha, el tacto.
Luego, revisando esas raíces teóricas enfermeras, me estoy encontrando con perlas que necesito desarrollar y conectar con el arte. Ya sabrá usted que me lee, que me interesan Arte y Salud en el sentido de que mi premisa secreta por ahora es Arte = Salud. No lo vaya contando por ahí. O, mejor aún, compártalo por doquier, que el mundo lo necesita.
Retomando el hecho transformador que para mí supuso y sigue siendo la paternidad, todavía sigo asistiendo atónito al devenir de la vida. Así me siento desde entonces. Cada día. Every single day. Fitetú.
Como cuando se veía el choque cultural entre la prisa del mundo globalizado y la quietud de las tradiciones ancestrales en la frase del personaje de la anciana tuareg (creo que era mongola, debería volver a verla) cuando le preguntan: ¿Qué tal ha pasado el día, abuela?" y ella responde: "Bien, como siempre, hijo mío. asistiendo perpleja a la existencia una jornada más". "Esa es muy buena, abuela, usted es puro arte". Así me veo yo:
Otro día presenciando la existencia con perplejidad.
Asistiendo perplejo a la existencia una jornada más.
* Por cierto, eso ocurre en torno al minuto 17 y la escena no tiene desperdicio. La gran final. Dirigida por Gerardo Olivares, Wanda Visión / Green Moon, 2006.
Y hasta aquí por ahora. Tengo mucho que contar. Estoy revisando todos los garabatos que llevo ya experimentados desde el año pasado para poder contar bien la historia. Más que nada para mí mismo. No sé cómo los archivaré, pero es necesario hacerlo. Más que nada para recordar que todo empezó con aquel garabato de mi hijo con un año. No encuentro aquella foto ni aquel documento, pero sigo buscándolo con confianza y paciencia.
El caso es que pronto entregaré un proyecto escultórico y eso me ayudará a darle forma a un anteproyecto artístico necesario para mí y para seguir hacia el trabajo fin de grado, que también está ocurriendo durante este curso lectivo universitario. Me hace ilusión ver cómo reconecto con una meta, un propósito, un objetivo creativo y saludable. Iré contando más por aquí. Aunque sigo dudando con otras plataformas para escribir sobre este tema, me temo que eso es por mi tendencia dispersa o tal vez mi naturaleza volátil; por eso me obligo a aterrizar, aquí y ahora, como cuando garabateo.
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| Aquí ahora. Antón Reina, 2026. Fotografía propia, tomada esta mañana en un descanso. Representa un ejercicio de garabato tridimensional. Fascinante. |
Me interesa el automatismo puro.
Me interesa la experiencia pura del trance mientras garabateo, mientras ocurre ese gesto, ese fenómeno tan inconsciente y corporal. Sentir que la mano se mueve sola.
Todavía estoy redactando el anteproyecto, es lo que voy a investigar.
Ese silencio)))
